Versos Spanish José Santos Chocano La Epopeya Del Morro

Spanish poem

La Epopeya Del Morro

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¿En dónde está la musa que corría como corre el torrente, desgreñada, febril; la que, en su ardiente ímpetu soñador, se estremecía de gozo entre las luchas destructoras en que bregaba sin sentir las horas: si era preciso hasta morir, moría, a manera del sol, porque tenía vespertinos crepúsculos y auroras? ¿En dónde está la que en la selva umbría, para ahuyentar las fieras, cuando la noche del dolor caía alzaba sus estrofas como hogueras?... ¿En dónde, en dónde está?... Las femeniles fiestas de seducción, en copas de oro, escancian la embriaguez. El bravo Aquiles ha roto ya su lanza; Sansón juega a los pies de Dalila; y entre el coro sólo se oye una voz: la voz que ruega. Rasga, ¡oh! musa, el disfraz con que te cubres; muestra tu faz ante las turbas viles; y arroja de tus sienes juveniles los pámpanos de todos los octubres y las rosas de todos los abriles... ¡No tejas más arrobadoras danzas, ni bebas más embriagarlor falerno: rompe el vaso en que libas esperanzas; o expríme en él la esponja de amargura con que apagó su sed el Héroe eterno, y luego, como Sócrates, apura esa gota de llanto del infierno! Liba el cáliz de amargo sacrificio que prueba tu virtud, tal como el vaso de dulcísimo amor prueba tu vicio; y prepárate al canto de esa lira, que quiere como el sol en el ocaso hacer su último esfuerzo: duerma en calma para siempre después, si en tanto gira su postrer nota convertida en alma... ¡Coge otra vez tu lira; la que yace empolvada tal vez, pero no rota: en sus cuerdas de ayer duerme el sonido! Desata el broche a la primera nota y verás como en notas de deshace. Olvidada en la fiesta en que has vivido, serás hoy como un Fénix, que renace de las cenizas de su propio olvido! Así, lejos del torpe desenfreno estar debes. ¡No en blandos y sensuales cánticos gastes más la fantasía, sino, con voz de trueno, en pregonar los hechos inmortales del paladín, que supo en la porfía, esgrimiendo el acero sin desmayo, mostrar con espartana bizarría pensamiento de sol, alma de rayo! ¡Sí! busca a un héroe y cántalo. Su gloria gloria tuya será, si es que lo cantas y lo haces perdurar en la memoria, como el bronce dichoso en que esculpido el héroe tiene, ante sus firmes plantas, postrado de rodillas al Olvido. ¡Si tornase a vibrar la vieja lira del poeta del Ilión! Así las santas fruiciones del ideal que al vate inspira lograsen el laurel, digno tan sólo del héroe, no del vate, que suspira por el triunfo, no de él, sino de Apolo. El héroe de la Ilíada vive hoy mismo; porque es en la apoteosis de su acero, doblemente inmortal: por su heroísmo; y por la lira que pulsaba Homero! ¡Ah! cuán feliz el vate si alcanzara a imitar en cada estrofa la agitación nerviosa del combate; y a fijar el perfil del héroe, al modo del duro bronce, de que no hace mofa el fugaz tiempo destructor de todo. ¡Mas ya que todo al fin, todo ha pagado tributo al tiempo burlador, no sea menos que el polvo ruin, la madre idea cabalgadora sobre el verso alado! ¡Musa: el héroe está ahí! Bésale y rompe el canto al fin; que si no es bronce, el canto no se oxida tampoco ni corrompe... Así está el héroe: besa sus heridas; enjúgale el sudor; contén el llanto; y al vibrar tus estrofas conmovidas, justo es que en sacra inspiración te exaltes, ¡para cantar las luchas encendidas entre ese héroe inmortal —como Leonidas— y la Suerte traidora —como Efialtes!...