Spanish poem
La Piña
Cuentan que por los trópicos un día se aventuró la clásica Pomona; y halló, de pronto, en la fecunda zona, ánfora rebosante de ambrosía: probola; y fue tan grande su alegría que eternamente ese blasón pregona, porque dejó sobre ella su corona y la incrustó de clara pedrería. Cuajada de rubíes y diamantes, así la piña se destaca egregia por entre hojas filudas y punzantes, como si al prevenir manos osadas, con la altivez de su corona regia, se encastillase entre cincuenta espadas.