Spanish poem
Por La Atónita Selva, Que Pujante
Por la atónita selva, que pujante abres, corno rasgada vestidura, vas corriendo la intrépida aventura de llevar tu pendón siempre adelante; mas, de súbito, escuchas el gigante rumor de un mar poblando esa espesura, y reparas que crece y se apresura cuanto más huyes tú del mar de Atlante. Es otro... ¿No lo ves ? Hacia él te lanzas: llegas por fin con tu bandera a solas, y en el roto cristal entras y avanzas; y diríase, al ver tu épico trazo, no que tú penetraste entre las olas, sino que el mismo mar... ¡te dio un abrazo!