Spanish poem
Recibí, Gran Señor, La Fina Esquela
Recibí, gran señor, la fina esquela En que me invitas a calzar tu espuela E ir de caza detrás de una gacela. Loo tus cinegéticos blasones; Pero, como otras son mis aficiones, Yo pretiero, señor, cazar leones. Yo suelo perseguir en mis montañas No gacelas cual tú, sino alimañas... Una mujer me tuvo en sus entrañas; Y de fortuna tal enamorado, Si una mujer me hiere en el costado, Yo la sangre le doy que otra me ha dado. Pláceme galantear a las mujeres; Pero lejos estoy de ser como eres: Yo hago una religión de mis placeres. Afecto le consagro a la que ama, Como el que debe el pájaro a la rama; Y creo mucho en Dios y algo en mi dama. A veces, en mi erótica demencia, Me exhibo con tu cínica apariencia, Pero no me deformo la conciencia; Y hasta en mis aventuras más galantes, Apenas si me calzo con los guantes De tus depravaciones elegantes... Amo a quien digo amor; y me embeleso En abrir con la llave de mi beso Un corazón, entrarme... y quedar preso. Aunque tu egregia falsedad me admira, No sé endulzar con mieles de mentira Las notas de mi amor ni de mi lira; Y si acaso mentí, fue por ayuda, Pues la mentira que provoca duda Es el rubor de la verdad desnuda... Alguna vez, don Juan, mano inexperta De inquietud virginal llamó a mi puerta: Yo se la abrí; mas la mantuve abierta. Alguna vez, don Juan, cierta inocente Tendió hacia mí su beso dulcemente: Yo hui del labio y la besé en la frente. Y, así, fuera, en verdad, injusta gala Probar a armarme de puñal y escala, Cuando armado estoy ya de lira y ala. Cortés, mas vana invitación me has hecho Jamás contigo iré de cacería, Porque sé que en el fondo de mi pecho Me queda algo de niño todavía...