Spanish poem
Sobre Hartmann
Hojeaba a Hartmann. La mirada triste se paseaba fugaz y distraída, temblando entre las brumas, como tiembla del mustio fuego la postrera chispa. Todo es insoportable. Todo cansa, y todo desespera, y todo hastía: ¡Oh qué sublime es aplastar de un golpe con el suicidio universal la vida! ¡Qué desesperación! No hallar remedio para este mal, para esta suerte impía; ¡no poder arrancar de nuestra frente la corona fantástica de espinas!... Y cuando meditaba cejijunto en la sangre de todas las heridas, en las garras de todos los dolores y en el llanto de todas las pupilas, pensó de pronto en mi nerviosa amada, y en su mirada plácida y tranquila, y en su dulce pasión... ¡Volví los ojos, y miré que los campos sonreían!...