Versos Spanish José Selgas Luz, La Graciosa Aldeana

Spanish poem

Luz, La Graciosa Aldeana

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Luz, la graciosa aldeana Que al nacer la primavera Vio subir a su ventana La brillante enredadera Que fue su encanto y su amor. Hoy que al soplo del verano La planta gentil espira Perdido su adorno vano, Luz la contempla y la mira Sin asombro y sin dolor. Y abre su casta ventana La doncella encantadora, Cuando la niebla lejana Tímidamente colora La luz del amanecer. Y tendiendo el vuelo leve Desde la acacia vecina, Sobre sus hombros de nieve Se posa una golondrina Con afanoso placer. Ave azul, blanca y ligera Que vuela en pos del Estío, Ave que va pasajera, Como el pensamiento mío, Buscando luz y calor. Ave que, rizado y bello, Para inspirar confianza, Lleva prendido en el cuello Un lazo verde-esperanza, Prenda segura de amor. Ave de incansable aliento, Que atrás en su vuelo extraño Se deja el rápido viento; Ave impaciente que al año Cruza dos veces la mar. Ave que dice sus quejas En breves notas al río; Ave que bajo las tejas Del antiguo caserío Vuelve su nido a colgar. Ave llena de misterio, Que al morir la tarde canta En la cruz del Monasterio Que atrevido se levanta Sobre el rasgado peñón. Ave de afanosa vida, Ave azul y voladora, Ave en el mundo perdida, Ave, en fin, que Luz adora Con todo su corazón. Y es bello ver cómo tiende Del ala la corva pluma, Y haciendo un lazo se prende Sobre aquel seno de espuma, Donde tranquila se está. Y es tierno el ver la delicia Con que la hermosa doncella Con sus manos la acaricia Cómo mirándose en ella Tímidos besos le da. Tierno corazón de ave, En donde el amor se anida Golondrina que no sabe Que aquí en el mundo se olvida Un amor por otro amor. Y de su cariño ufana No ve el ave pasajera, Que la inconstante aldeana Olvidó a la enredadera Para ganar su favor. Y Luz, rayo de la aurora, En su amante sentimiento, Olvida tal vez o ignora Que las aves son del viento Y que tras el viento van. No ve que la golondrina Que hoy cautiva su albedrío, Es un ave peregrina, Que apenas pase el Estío Tras él sus alas irán. Pero acude a su ventana La doncella encantadora, Cada vez que la lejana Tímida niebla colora La luz del amanecer. Y dejando el frágil lecho, Desde la acacia vecina Viene a posarse en su pecho La impaciente golondrina Con afanoso placer. Y buscando inquieta en donde Apagar su sed ansiosa, El pico entreabierto esconde Entre los labios de rosa De la doncella gentil. Y por templar el exceso De su inquietud, Luz, temblando, La deja beber un beso, Húmedo, apacible y blando Como las auras de Abril. Golondrina, cuando el cielo Siegue la flor del verano, Y lleves tu raudo vuelo Hacia otro clima lejano Buscando luz y calor; Dale otro amor a tu vida: No vuelvas desventurada, Que es hermosa, Luz, y olvida; Y que tú, ave enamorada, Eres su segundo amor.