Spanish poem
El carnaval
by José Tomás de Cuéllar (1830–1894)
YA viene el Carnaval con sus hechizos, Derramando vivísimos placeres, Ya viene el Carnaval con sus mujeres De ardiente, enamorado corazón. Mirad ese fantasma que se ostenta Orlada la cerviz de mil colores, Y vierte aromas por do quier y flores Y trae la copa con que brinda amor.
Sobre carro de púrpura y de oro Viene asentando la voluble planta, Y en medio de las músicas levanta Con hondo grito su sonora voz.
Y el séquito de sílfides entona Báquico canto de acordados sones, Y ondulan las garzotas y pendones En rara y tumultuosa confusión.
De timbres y panderos y sonajas Que trae la fantástica comparsa Se oye el rumor, y la grotesca farsa Preludia el entusiasta Carnaval. Y las mujeres cual hurís hermosas Que cubren su reír con la careta, Y la mirada de placer inquieta Roban el alma sin sentir la paz.
I.
II.
Vuelve otra vez la música sonora.... ¡Cuál hieren mi cerebro sus sonidos! No puedo más, gacela encantadora....
¡Oh cuánta luz ofusca mis pupilas! ¡Cual irradia tu frente Con los brillantes fúlgidos que apilas! Estás resplandeciente.... Dame á beber la ambrosía De tus labios seductores, Más fragantes que las flores Que miro al rayar el día. Tú eres mi adoración, y mi embeleso, Maga hechicera de mirar ardiente, Hieres mi corazón con cada beso..............
III.
Sirena, ¿qué tienes, dime? ¿Do está tu siniestra máscara? ¿Dónde están aquellas risas Y aquellas dulces miradas? Ay! estás inconocible, Estás, Sirena, muy pálida! ¿Dónde están tus juramentos, Tus amorosas palabras? ¿Por qué si te miro vuelves Hacia otra parte la cara? ¿Eres tú, Sirena, ó sueño? Qué tienes, voluble maga? ¿Por qué en vez de responderme Me vuelves así la espalda? ¡Huyes!... ¡ah, todo ha cambiado! Luces, orquestas y galas, Y tantas bellas mujeres, Y tantos distintos máscaras, Y tan locos y risueños Y de figuras tan raras... Todo acabó!... se apagaron Las bujías y las lámparas Y el silencio en todas partes Con aquel ruido contrasta...
Por qué siento desaliento Y soledad en el alma? Todo me inspira cansancio Y honda desazón amarga; La copa de los placeres Entre las heces guardaba Un veneno que me roe Con lentitud las entrañas...»
Así la luz de la razón un día Viene á poner á los turbados ojos Muda, imponente realidad sombría Al que la copa del placer bebía Y siente ¡ay triste! sinsabor y enojos.