Spanish poem
La caridad
by José Tomás de Cuéllar (1830–1894)
BLANCA la tez, y dulce la mirada Cual de casta paloma; Grave y noble el andar en la escarpada Ruta que amante toma; Pobre su vestidura, Descalzo el pié sobre la peña dura.
Cerrado el labio; y la serena frente Limpia como ese cielo Que en invierno inclemente No mancha torvo y nebuloso velo.
Horrible noche, de pavor cercada, La mira pasar sola En sus húmedas ropas recatada, Ir en pos de criatura atribulada Por quien feliz se inmola.
Siempre la encuentra errando el peregrino, Y su alma acongojada Contempla en el fulgor de una mirada algo santo y divino.
En la terrible adversidad, afable, De frío casi yerta. Va llevando el consuelo al miserable, Llamando á cada puerta.
Es hija del amor del Increado, El mismo Dios la envía Al páramo anegado En lágrimas de luto y agonía.
Ella por ley de su misión y nombre Ayudará en el mundo,
Con santa abnegación y amor profundo Y fé, hasta el postrer hombre.
Mas cuando suene la fatal trompeta Y al apagar el sol su último rayo, Por la primera vez vagando inquieta Desplegará sus alas, Y en lánguido desmayo Allá en las ondas de espirante brisa, Alta la frente y dulce la sonrisa Irá á posarse en las etéreas salas.