Spanish poem
Los cocuyos
by José Tomás de Cuéllar (1830–1894)
CUANDO la noche prende del alto cielo Su negra colgadura de terciopelo, Cuando las sombras reinan y de las flores Los pétalos encubren de mil colores, Natura triste Sus ropas de crespones también se viste.
En sombras convertidas vegas y faldas Inmolan en la noche sus esmeraldas; Todo reposa inerme; bajo los tilos No teje el arroyuelo plateados hilos; Sin esperanza La vista busca ansiosa la lontananza.
No muestra el ave amante su rica gala, Y esconde la cabeza bajo del ala; En el recodo añoso no ver procura La tímida cantora tanta pavura. ¡Qué desconsuelo Es ver la tierra oscura y oscuro el cielo!
Pero en tan triste cuadro, sin luz ni arrullos, Los héroes del encanto son los cocuyos: Cuando las luces mueren, su luz alumbra, Y bordan, vigilantes en la penumbra Cual centinelas. El manto de la noche de lentejuelas.
Encanto inesperado, sorpresa grata De la espantosa sombra que se desata; De dicha mensajeros ¡oh Dios, cual tuyos! En la cerrada noche son los cocuyos; El cielo os hizo El idilio nocturno del paraiso.
Bajo del negro toldo blancas centellas! ¿Son flores de los prados ó son estrellas? ¡Oh dulces voladores, al irse el día, De sus gallardas flores creerse podría Que, al ocultarlas, Se baja el firmamento para besarlas.
Linternitas aladas que en sus amores Son ellas de sí mismas luces y flores; Yo sé que en sus designios propicio el cielo Les dio misión de encantos en nuestro suelo. Misión divina Fué iluminar la cuna de Josefina.