Versos Spanish José Zorrilla 31

Spanish poem

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El último del plazo. Ya corría El catorce de abril: desesperada Rosa los meses transcurrir veía, Y veía de angustia traspasada Que carta de Don Carlos no tenía. ¡El quince! ¡El veinte! ¡El veinticinco! Nada.

El veintiséis, sobre gallardo overo, Potro aún, de la raza cordobesa, Que pasó a su poder desde la dehesa, Y que para él salió del picadero, Apareció Don Juan por la llanura Con paje y picador, haciendo fiero Ostentación de ser buen caballero, Y en su corcel ligero De jinete andaluz buena figura. Rosa, del sol poniente a los reflejos, Viendo el plateado arnés brillar de lejos, El corazón latiente de esperanza. Al balcón asomó, la barandilla Hasta tocar, el busto… ¡Pobrecilla! Le tomó por Don Carlos un momento. Viola D. Juan, que hacia el castillo avanza, Y saludóla atento: Rosa, al notar su error, volvió en su silla A dejarse caer con desaliento. Diez minutos después subió al castillo Don Juan. Don Gil estaba insoportable: Decía que Don Carlos era un pillo, Un farsante, un hipócrita y un necio: Un loco, un vagamundo, un miserable. Que bien lo había demostrado al irse, Cuando de él se marchó sin despedirse; Que escribir cuatro cartas en tres años Era más que un insulto: era un desprecio, Y uno más de sus muchos desengaños: Que había obrado con bajeza y dolo; Que solo quiso al proponer su trato Librarse de él, y abandonarle ingrato A que muriera despechado y solo. Y exaltándose más cada momento Su dolor corporal, con el ausente Se ensañaba, creyendo el sentimiento De su ausencia ocultar, precisamente Cuando es prueba su enojo en tal momento De que e tiene a su pesar presente. Don Juan, que no anda a ciegas en el mundo Y que conoce el corazón humano, Vio que el pesar del viejo era profundo Aunque le trata de ocultar en vano; Y comprendiendo bien que todavía Su presencia no era Para la hija ni el padre lisonjera, Se detuvo en su hogar un solo día, Mostrándose con él tan complaciente Como galán col ella. Mas al siguiente, cuando el sol salía, Montó en su overo, y se volvió prudente De su camino a deshacer la huella; Y si traía oculto algún intento Lo suspendió para mejor momento.

Don Gil volvió a rabiar: atormentada Sin cesar por su padre, la cuitada Rosa volvió a esperar, siempre constante. Pasó abril… pasó junio… iba adelante Setiembre… corrió octubre… esperó—¡Nada! Llegó diciembre —El tres… el diez… podía Llegar Don Carlos en el mismo día Del plazo.—El quince… el diez y nueve… el veinte! Las dos… las tres… las seis… cerrado había La noche ya… las siete… no venía. Don Gil quedó en silencio… tristemente Inclinó la cabeza sobre el pecho, Despidió de su cuarto a Rosalía Y se quedó sin luz.—Era ya un hecho Consumado. Don Carlos no volvía. Rosa con fiebre se metió en su lecho.