Spanish poem
41
CONCLUSIÓN Aquí podría preguntarme alguno: ¿Y a qué viene todo esto? ¿Para qué pensó usted que era oportuno zurcir todo este fárrago indigesto de historia universal mal estudiada y peor hilvanada, en un metro monótono y molesto y en unos versos, francamente, malos? ¿Qué es lo que usted pretende probar aquí? ¿Qué ataca, qué defiende, qué quiere usted decir, al retortero trayendo a los fenicios y a los galos, persas, griegos…; en fin, al mundo entero?
Esto: que el hombre, el ente que, altanero, pretende ser del mundo el ser primero, rey de la creación, para quien sólo las maravillas que hay de polo a polo Dios hizo y se las dió como regalos; el hombre, en fin, de cuyo ser la esencia es el alma, es decir, LA INTELIGENCIA, debe de razonar, no andar a palos.