Spanish poem
A mi mujer
¿Qué sin ti fuera de la vida mía la enojosa y larguísima carrera? ¿Sin ti, de mi pesar y mi alegría compartidora siempre y compañera? ¿Qué ha sido sin tu amor, ni qué sería mi existencia pasada y venidera, sin ti, mitad de mi alma, esencia pura que derrama el consuelo en mi amargura?
Oye, Matilde mía. Tu cariño santo, tranquilo, indisoluble, tierno, me es necesario al alma como al niño la leche maternal; vive en lo interno del corazón sin falsedad ni aliño, dominador, inextinguible, eterno, solo como señor, en su palacio ocupando tenaz todo su espacio.
En el bien y en el mal, en la distancia, lo mismo que en tu dulce compañía, tu amor, flor de suavísima fragancia, embriaga con su aroma el alma mía. Del corazón humano la inconstancia en vano por ahogarle pugnaría: y si tal vez contra tu amor batalla siempre vence tu amor y le avasalla,
No hay para mí imposible si lo pide tu amor; no hay bien por él que no abandone: no hay ofensa por ti que yo no olvide, no hay injuria por ti que no perdone: no hallo placer como en tu amor no anide, ni amor concibo si a tu amor se opone: más quiero vivir solo en tu memoria que henchir el mundo de brillante gloria.
FIN