Versos Spanish José Zorrilla A mi amigo Wenceslao Ayguals

Spanish poem

A mi amigo Wenceslao Ayguals

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¿Conque ni puertas ni rejas De ti me pueden librar? ¡Maldito Ayguals, no me dejas Un momento reposar! Ya encanece mis guedejas Lo que me haces cavilar, Zumbándome las orejas Con los ayes y las quejas Que me envías sin cesar.

Irrita, pues, escorpión, Mi lengua de basilisco Con uno y otro arañón, Con uno y otro mordisco. Duréceme el corazón Hasta dejarle hecho un risco Para el duelo y compasión; Mas ¡ay, si rompe el turbión! ¡Ay, si te coge el pedrisco!

Y ¿quién habrá que lo impida? ¿Quién ¡vive el cielo! me estorba Darte una buena batida Con esta péñola corva, En tu propia hiel teñida! Nadie... El coraje me encorva; Y... óyeme, Ayguals, por tu vida, Que con tu misma medida Voy a templar mi tiorba.

Y pues, luchador atlántico, En composición esdrújula Retas a mi estro romántico, Ayguals, yo rompo mi brújula, Y así te vuelvo tu cántico.

Ya que persigues frenético, Wenceslao, mi numen lírico, Que rabia por lo patético, Y para hacerme satírico Me amenazas con lo de ético, Seguiré tu plan diabólico: Desde hoy agrio, amargo y ácido, Mi zumbido melancólico Será son alegre y plácido Aunque me cueste un buen cólico. ¿Temes que mis fuerzas bélicas Cedan y me quede exánime? Dudas tienes bien angélicas; Verdades oye evangélicas, Que contigo voy unánime. Quien no sea hoy un estólido, Gran dosis de metafísico Ha de llevar en su físico, Que no es de moda lo sólido Ya: lo elegante es lo tísico. Veme a mí: influencia mágica Ejerzo en todo espectáculo; Y el vulgo, al verme con báculo Caminar, y con faz trágica, Me tiene por un oráculo. Mas ¿a Bretón? ¡Santa Brígida! Al ver su panza de ecónomo, Lo darán horchata frígida, Le pondrán a dieta rígida Como al más fiero gastrónomo. La magrura es un vehículo Para hacer doctor en fárragos Al ético más ridículo; Para sabios es de artículo Ser tan secos como espárragos. Tal es nuestro siglo: encárate Con cualquier autor dramático; No hablemos de Gil y Zárate, Con Príncipe y yo compárate..... ¡Bah! Tú eres un buey Asiático! ¿Qué hermosa mira con ánimo Vuestros contornos exóticos, Si los destinos despóticos Dan siempre a vientre magnánimo Los gustos más estrambóticos? Y si a cuestión pantomímica Lo reduces, ¿cuál más árida De la de un gordo? La Química A voces una cantárida Recetará a vuestra mímica. Si a una mujer (¡Santa Mónica!) En sitio público (¡cáscaras!) Diriges seña lacónica, Se quedará como en máscaras, Tendrá por risa sardónica, Por amenaza satánica, La seña amante y volcánica, Y te tendrá por un tábano, Que con torpeza mecánica No quiere soltar el rábano. ¡Bah! Sé en lo gordo metódico, y te jura tu vulpécula, Que aun a precio menos módico, Más de moda tu periódico Ha de ser, per omnia sécula.

El amén tú lo dirás, Que de derecho te toca, Pues fuera me le coloca Tu metro de Barrabás. Y pues te devuelvo exactos Tus esdrújulos malditos, Ya ves, me cuesta tres pitos El cumplir con nuestros pactos. Mas si en encomiar los gordos Tú te me cierras fanático, Pese a mi interés apático, Nos habrán de oír los sordos. Porque, Ayguals, ni aquí ni en Flandes Ha habido un gordo grande hombre, Que a los gordos, no te asombre, Les llama el vulgo hombres grandes. Tal es el siglo en que estamos, Siglo montado al vapor: Cuanto más peso, peor; Conque los flacos ganamos. Y da gracias a que hoy No me siento para el paso, Que si no, os diera un repaso Que hiciera ¡por San Eloy! Vuestra derrota patente; Mas porque no eches a broma Lo que voy diciendo, toma, Con lo que sigue entretente. Sois un puro inconveniente Vosotros los mofletudos; Y haceros en la piel nudos Fuera, a mi ver, muy prudente. Prescindamos del apodo Preciso de un barrigón, Aquello de San Antón, Pero con el cerdo y todo; Prescindamos de que Utrilla No sabe cómo ajustaros Un chaleco sin ahogaros O un pantalón con trabilla; De que él se desacredita, Y con fatal desengaño Ve que no lo queda paño De vuestro frac o levita; Prescindamos de lo caros Que sois y poco económicos, Vamos a los lances cómicos En que tenéis que encontraros. Pues señor: que eres feliz Y que tu cara hermosura Te recibe en noche oscura Y os veis nariz con nariz: ¿Dónde os esconde una trampa Del tutor atrabiliario? En baúl, balcón o armario Ni a pechugones se os zampa. No hay asilo que se os dé, No hay hueco en que estáis holgados; Si os cierran, morís ahogados, Y si no os cierran, se os ve. ¿Y si vais de formación? El fusil y fornituras Os prensan las asaduras Y sudáis el corazón. ¿Si vais a un duelo? ¡Qué azar! Aunque el contrario sea manco, Como oponéis tanto blanco, Por fuerza os ha de tocar. Pues digo ¿si es a pistola Y os toca el tiro segundo? ¡Bah! Despedíos del mundo Y que carguen su arma sola. ¿De qué os valdrá la fatiga Que empleéis en perfilaros? La bala al fin ha de entraros Por mitad de la barriga. Pues ¿si viajáis en carruaje? Basta solamente veros Para que los compañeros Pronostiquen un mal viaje. Cualquier asiento es escaso A vuestras asentaderas, Y los puentes y escaleras Rechinan a vuestro paso. Si os caéis, ¿quién os levanta? Pues casados y dormidos Os supongo: ¡qué ronquidosl La pobre mujer se espanta. Y si coge al fin el sueño, Sueña con un terremoto, Y es que mugen como un choto Las narices de su dueño. Pues ¿si hacéis el alma tierna? ¡Qué cariños tan brutales! ¡Como que son diez quintales Cada brazo o cada pierna!

Y paro aquí por lo grave Del asunto, que si no, Hasta dónde fuera yo Dios solamente lo sabe. Por cuyas dos mil razones Os llevamos gran ventaja Los hombres como una paja A los hombres barrigones.