Spanish poem
Las cantáridas
Del chayotl sobre las guías verdes, brillantes y largas, en los amarillos cálices de flores de calabaza, ó del guaje entre las hojas elegantes y afelpadas, se ven, como puntos negros brillando al sol, las cantáridas.
Acércate á verlas: tienen cabeza negruzca y cárdena, sobresalientes mandíbulas, robustas patitas largas, acerado corselete, breves antenas delgadas, élitros verde-metálico y voluminosa panza.
¿Las conociste? ¿Son bellas? ¿No te asustaron? ¿Te agradan? ¿Sí? Pues déjame decirte por qué cantarles me halaga, por qué vengo á recogerlas en esta redoma diáfana que bien pudiera llamar una redoma encantada.
Para las criollas esquivas, para aquellas que no aman, para las que no han sentido circular fuego en el alma, para las que mi ternura y mi cariño rechazan, para esas mujeres-mármol, para esas, son las cantáridas.
Yo soy tu amigo y te cuento mis secretos y artimañas, á ti te confío todas mis más recónditas ansias; pero no te digo cómo, sin que se sospechen nada, al interior las aplico hechas polvo, las cantáridas!
¿Que te cuente? ¡Curiosilla! ¡Al fin mujer! ¡Todo indagas! ¡Bah! Para ti la receta es de ninguna importancia.... ¿Tú me quieres ? ¿Sí? Pues eso me satisface y me basta... Nunca sepas cómo aplico para el amor las cantáridas.
Amame siempre: sé de esas mujeres apasionadas que no necesitan cáusticos que les ampulen el alma.... que sean tus brazos sierpes que me estrangulen con rabia.... Bésame.... tu boca quema como una divina brasa!
Clávame hondo tus pupilas de pantera, enarenadas de oro.... tus pupilas verdes —dos trémulas gotas de agua que hiere un rayo de luna sobre dos hojas de malva— y entona este cantarcillo de tu bardo en la guitarra:
Unas quieren á la buena y otras quieren á la mala: para unas es mi cariño y para otras las cantáridas.