Spanish poem
Para Honrar A Los Héroes Que Murieron
Para honrar a los héroes que murieron En medio del fragor de la batalla, Dadme la voz de las azules ondas Que del indiano mar las costas bañan. Dadme el rumor del viento que sacude Los viejos ahuehuetes del Anáhuac, Cuando de noche en el sagrado bosque Surgen los manes de la edad pasada.
Desde el león espanto de la selva, Hasta las cumbres en que duerme el águila, Del cielo al mar y del hogar al nido, En la alcoba lo mismo que en la rama, La madre llora por el hijo tierno Que la implacable muerte le arrebata. Se enluta el nido cuando el ave muere, Al arrancar la perla cruje el nácar Y cruje cuando el hierro abre la veta, El abrupto peñón en la montaña. Desde el espacio azul al hondo abismo Que la tiniebla pavorosa guarda, Todo en amor palpita y todo sufre, Todo ante el paso de la muerte calla. Estas praderas que con rayos de oro El sol de Agosto fecundante baña, Donde el silvestre cardo erizas hojas Con blancas flores adornando esmalta; Estos campos que viste primavera Con sus ricos tapices de esmeralda, Fueron en tiempo de invasión injusta Ensangrentados campos de batalla. En ellos como altivos gladiadores Que al ancho estadio con su arrojo pasman, Lucharon desde el niño hasta el anciano Con fe de Atenas y valor de Esparta. ¡Díganlo aquellos muros carcomidos Que el ya desierto monasterio guardan Y en cuyos tristes largos corredores Las sombras cruzan de Rincón y Anaya! ¡Díganlo a todos con idioma augusto Las negras bocas de arcos y ventanas, Por las cuales sembrando luto y muerte Entró la lluvia de extranjeras balas. Nunca llaméis derrota al heroísmo, La luz no sirve si los ojos faltan, Y aquí sólo llegaron los extraños Cuando faltó la pólvora en las armas. Tendió la noche sus heladas sombras Y sobre el ancho campo de batalla, Fúnebres asomaron las estrellas Brillando en el espacio como lágrimas. Sabemos ya los nombres de los héroes, Sus nobles hechos nuestra historia guarda Y su grandioso ejemplo imitaremos Si nuestro suelo el invasor profana. No llanto femenil sobre sus tumbas Los ojos melancólicos derraman, Laurel y encina cubrirán las losas Que tantos restos en silencio guardan. Los que vivís aún desde aquel tiempo, Alzad las frentes sin rubor ni mancha, Cual los sabinos del sagrado bosque Que al ciele elevan sus brillantes canas. Llevadnos a jurar sobre las fosas De los mártires mil de esta jornada, Llevadnos a jurar con noble aliento, Que la bandera hermosa y sacrosanta Que el pueblo esclavo presintió en Dolores Y el pueblo libre tremoló en Iguala; Esa bandera con que pudo altivo Proclamar la República Santa Anna, Con la que en Veracruz venció a los galos Y allá en Tampico derrotó a Barradas; La bandera preciosa con que Juárez Salvó la independencia mejicana, La gloriosa bandera que da sombra A tantas glorias de la edad pasada; Llevadnos a jurar que será siempre Grande, feliz, espléndida, sin mancha, Lo mismo ante los pueblos de la Europa Que ante la gran familia americana. Siendo ese juramento en este instante La oración a los muertos por la patria.