Versos Spanish Juan Eugenio Hartzenbusch Según Noticias Que Dan

Spanish poem

Según Noticias Que Dan

by (1806–1880)

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Según noticias que dan Libros en que docto afán Usos raros averigua, Fecha tiene muy antigua La verbena de San Juan. Conformes todos en esto De lo antiguo, y no en el cuanto, Cada cual sigue su texto; Mas la función, por supuesto, No es más antigua que el Santo. Desde antaño celebrada Con más o con menos ruido, También es verdad sentada Que esta noche siempre ha sido Noche al amor consagrada; Pues con fe cándida y pía, Por todos nuestros mayores Dos siglos ha se creía Que esta noche decidía La suerte de los amores; Y con deseo impaciente, Y dando motivo a riñas De mamá, padre o pariente, Practicaban muchas niñas La ceremonia siguiente. Tendida la cabellera, Del cuello bajando al talle, Pasaban la noche entera En cuarto donde se oyera Lo que hablaban por la calle. Gran estruendo en ella había, Y era artículo de fe Que, al oir la vocería, Tener en agua debía La niña el izquierdo pie. Quietas como inerte leño En el puesto convenido, Se estaban allí sin sueño, La patita en el barreño, Y muy atento el oído, Repitiendo sin cesar Cada cual con gran fervor: «Yo me quisiera casar, ¿Qué novio me piensa dar San Juanito el Precursor?» En esto, en conjunto vario De cuerdos y de beodos, Por las calles en rosario Iban mil, gritando todos Los nombres del calendario; Y epítetos a la par De vituperio o loor, Como Fernando, Gaspar, Mozo, viejo, hombre de mar, Feo, rico, jugador. El primer nombre que oía La curiosa que escuchaba Con el pie en el agua fría, Por de cónyuge aceptaba, Y acaso acertar solía. Según era mala o buena La condición del nombrado, Tal era por de contado La noche de la verbena Para la del pie mojado. Alguna pegaba un brinco, Viendo frustrado su ahínco; Y alguna con sencillez Casarse creyó con cinco, Pregonados a la vez. Esta noche sin reposo Tú acabas de oír aquí El nombre ya de tu esposo; Pero ese nombre amoroso No era nuevo para ti; Ni en tu oído ha resonado, Casualmente abandonado Al eco repetidor; Oístele de un Prelado Que invocaba al Redentor. La mano de tu elegido Juntó con la tuya hermosa, Y de Dios os ha traído Bendición para la esposa, Bendición para el marido. Mi parabién admitid, Y el de todos, él y tú, Y que sienta, permitid, Que entristeciendo a Madrid, Te nos vayas al Perú. Prospéreos nuestro Señor En éste y país extraño, Y prendas tengáis de amor, Que compongan un rebaño, Delicia de su Pastor.