Spanish poem
Yo Os Vi Desarraigar, Olmos Lozanos
by Juan Eugenio Hartzenbusch (1806–1880)
Yo os vi desarraigar, olmos lozanos, Del nativo plantel; yo vi los fosos Abrir en larga hilera, donde vida Nueva os dio la común próvida madre; Yo os vi las ramas extender nacientes, Y de tierno follaje revestiros. Niño yo entonces, vuestro liso tronco Ceñía con la mano; ya ni os puedo Con ambas abarcar. Ruda corteza Los caracteres deformó, que un día En vosotros grabé, cual en mi rostro La mano de la edad y la desgracia Trocaron ¡ay! en repugnante ceño Los dulces rasgos de la infancia hermosa. En otro tiempo para mí de dicha Me visteis de la cítara sonante Pulsar las cuerdas por la vez primera, Y ufano celebrar el fausto día En que la patria respiró. Sobre este Duro peñasco destrocé furioso La libre lira, cuando hueste inmensa Descendió de la cumbre de Pirene, Para arrasar el venerando templo Que a la alma libertad alzara España. ¿Cuál es el árbol de vosotros, donde Di reclinado lágrimas ardientes De la patria infeliz a la ruina Al deciros adiós? ¡Cielos! ¡qué miro! ¿No era aquél? Sí. ¡De la segur despojo Fuiste al fin!... ¡Como tantos inocentes Que bárbara inmoló la tiranía! Pero tú, más feliz, árbol querido, Vuelves a renacer en ese bello Vástago que a tu pie brota pujante, Y las vidas ¡ay, Dios! que en el sepulcro La mano sumergió del despotismo, Para siempre jamás en él se hundieron. Pero estas melancólicas memorias Abandonemos ya. La patria vuelve De nuevo a respirar el aura pura De libertad; y a saludaros torno, Árboles, otra vez. No ya, cual antes, Mancebo, de venturas coronado, No. Huérfano me veis, sin bienes, seca Del padecer la fuente de mi vida. Corta será su duración; mas si oye La Parca ruegos de quien no la teme, Cuando tendido a vuestra sombra entone Con falleciente voz, en llanto ahogada Los números que en días más serenos Vosotros me inspirasteis, vibre el golpe Crüel entonces; y la vida mía, Donde canté la libertad, acabe.