Spanish poem
De Las Ciencias
Apliqueme a las ciencias, Creyendo en sus verdades Hallar fácil alivio Para todos mis males. ¡Oh, qué engaño tan necio! ¡Oh, cuán caro me sale! A mis versos me torno, Y a mis juegos y bailes. Por cierto que la vida Tiene pocos afanes Para darle otros nuevos, Y añadirle pesares. Aténgome a mi Baco, Que es risueño y afable; Pues los sabios, Dorila, Ser felices no saben. ¿Qué me importa que fijo Cual un bello diamante Esté el sol en el cielo, Como él nazca a alumbrarme? La luna está poblada... Más que tenga millares De vivientes; pues que ellos Ningún daño me hacen. Quita allá las historias, Que del Danubio al Ganges Furioso sus banderas El Macedón llevase. ¿Qué nos hará, Dorila? Si por mucho que pasten Sobra a nuestras corderas La mitad de este valle. Pues si no a la justicia... Venga un sorbo al instante, Que en nombrando esta Diosa Me estremezco cobarde. Los que estudian padecen Mil molestias y achaques, Desvelados y tristes, Silenciosos y graves. ¿Y qué sacan? mil dudas; Y de estas luego nacen Otros nuevos desvelos, Que otras dudas les traen. Así pasan la vida, ¡Vida cierto envidiable! En disputas y en odios, Sin jamás concertarse. Dame vino, zagala; Que como él no me falte, No hayas miedo que cesen Mis alegres cantares.