Spanish poem
Alma Ciega
Yo nada supe de Filosofía... Anduve el mundo con el alma ciega. Imaginóse el alma que veía, y fué una mariposa en la bujía, y fué una flor que al huracán se entrega.
Frente a toda ilusión abrió los brazos. Junto a toda promesa de cariño, de la veste carnal rompió los lazos y se mostró desnuda como un niño.
Pasó cándida y triste por la vida; en las rutas del mal, dejó sus huellas; y algunas veces se quedó dormida a la piadosa luz de las estrellas.
A tientas fué con ansia voluptuosa de aspirar el perfume de la rosa, y oir del ave el canto, de la hoja el vuelo y de la fuente el llanto.
Siguió siempre las voces del destino; y a cada instante, hambrienta de ilusiones, detúvose en la orilla del camino a oler el campo y a cantar canciones.
Vivió en su sombra azul, tranquila y buena; mas presintió la claridad del día, y recibió con voluntad serena el placer fácil y la dócil pena...
Yo nada supe de filosofía.
Madrid, Diciembre 1918.