Spanish poem
Casto Ruego
El amor ha pasado en todos sus martirios. No temas. En la hora doliente y sosegada, irán, como en un cofre dos olvidados lirios, tu juventud marchita, mi madurez cansada.
Mis ojos no fulguran con insanos delirios; y, por sentir el fuego de una lumbre sagrada, cual mariposas negras en torno de los cirios, mis pensamientos buscan la luz de tu mirada.
Ya están—¡oh candorosa!—muertas las ilusiones, dormidos los deseos y quietas las pasiones; ya no queda un rescoldo del incendio voraz.
No he de romper el frágil cristal de tu pureza... Permite que en tus ojos, veneros de tristeza, se bañe largamente mi aspiración de paz.