Versos Spanish Mauricio Bacarisse La Salomé de San Martín

Spanish poem

La Salomé de San Martín

by (1895–1931)

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Ante una calle vil y escueta, al núcleo de una encrucijada, San Martín yergue su silueta torpe, blanquizca y desconchada.

Como unas lenguas parlanchinas, rompen sus címbalos volteantes serenidades matutinas con carrillones atronantes.

Incienso y cristianas congojas llenan el templo de humo y voces.

Un eucalipto con las hojas curvadas como verdes hoces sobre el blanco muro del huerto se alza ante un barrio podre y tuerto: Burdeles y tabernas rojas.

En las losas los cayados repican. Los nudosos mendigos, lacras del cáncer patrio, plasmados, gimotean y suplican bajo los perifollos y platerescos de un atrio.

Es un grupo de ciegos y tullidos que, tras la oración, lanzan la blasfemia estrambótica por sus belfos violáceos y torcidos con un girar inútil de su turbia esclerótica.

A coro mosconean su salmodia deseando peculio y salud a las beatas. Tienen sus voces dejos de parodia. La animosidad surca sus vidas poco gratas. Es gente que maldice porque odia.

Frente al pórtico hay un puesto de flores vernales. De los fétidos mantones y tabardos se apagan los misérrimos hedores con los blancos aromas de azucenas y nardos.

Quien más riñe, gruñe y charlatanea es Salomé, mendiga engañosa, ciega y chata, que se acurruca en su silla de anea y enciende los coloquios, discute y disparata.

Su lenguaje es atroz como su facha. Ama las libaciones con alcohol nauseabundo. Es Salomé pintoresca y borracha. Cuando ha bebido un poco, insulta a todo el mundo.

Pide con voz descontenta y sabática. Un plato de latón se engarza en sus falanges. Su fea faz rememora, hierática, a los ídolos romos de los bordes del Ganges.

Esa mujer blasfema y despotrica sumida en el castigo de sus tristes tinieblas; en su ceguera el furor se fabrica entre las azuladas aguardentosas nieblas.

En el bisel de una arista del muro el astro-rey se estrella en un reló gnomónico. ¡De tu retina el destino es mas duro, Salomé, ver no puedes el sol rubio y armónico!

La Miseria social se simboliza en los denuestos acres que tu boca nos suelta. La Materia se caricaturiza en tus labios de esfinge y en tu nariz en delta.

De mirra y de incienso un bautismo unge a los mortales que en coro rezan con tierno misticismo.

Fingen constelaciones de oro, sollozando su céreo lloro los cirios del catolicismo.

El eucalipto entre sus hojas curvadas, como verdes hoces, muestra sangrientas manchas rojas.

Y se adormecen los feroces dicterios de la mendicanta que, bulliciosa y maldiciente, nos emociona y nos espanta. Y espera la hora de su fin entre nieblas de aguardiente la Salomé de San Martín.