Versos Spanish Miguel de Unamuno Sangre

Spanish poem

Sangre

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Blanco Cristo que diste por nosotros toda tu sangre, Cristo desangrado que el jugo de tus venas todo diste por nuestra rancia sangre emponzoñada; lago en seco, esclarece tus blancuras ese río de sangre que a tus plantas riega el valle de lágrimas. La sangre que esparciste en perdón es la que enciende, donde su planta fue, tu eterna lumbre; la sangre que nos diste es la que deja, pan candeal, tu cuerpo blanco. Sangre; roja tu sangre como luz cernida por panes—pétalos—del oro dulce, nunca soñada flor de los redaños de la tierra en un tiempo incandescente. ¡Sangre! ¡Sangre! Por ti, Cristo, es la sangre vino en que ante la sed fiera del alma se estruja el universo. Los racimos de estrellas temblorosas que colgando de la celeste bóveda—la parra que del eterno sol a nuestra tierra guarda que no la escalde—esos racimos, de estrellas ¿qué destillan sino sangre? ¿Qué es su luz sino sangre que se enciende con el amor? La sangre en que la vida de la carne nos guarda, nos redime; Levítico, XVII, 11. ni da fruto el amor sin sangre. Blanco quedaste al agotarla a fondo, entera; como el pan candeal blanco tu cuerpo, blanco como la luna desangrada que blanca y fría en torno de la tierra lleva la antorcha del amor constante por la noche del mundo. Toda sangre Apocalipsis, VI, 12. se hizo la luna. Tú, Hijo del hombre, fuiste de nuestra sangre, y por nosotros vertiste toda y con el mar cubriste de tu sangre a los hombres. Tú, cordero de la sangre de amor siempre sin merma, restañaste con esa sangre roja la mancha del pecado—la conciencia del mal obrar, que hace remordimiento— y nos dejas marchar quitos del peso que al corazón nuestra cabeza abruma. ¡Oh Cristo del perdón! Tú nos perdonas aun antes de pecar, y así vivimos libres del torbellino que a la sima de perdición conduce. Tú perdonas al hombre que no sabe lo que se hace: Luc., XXIII, 34. ¡perdón es tu lechosa luz lunar!