Spanish poem
Salud
No enfermedad, sino salud tu tránsito de esta huidera vida a la de siempre; no grietas ni resquicios de una ruina tus heridas; no escombros en desplome tus miembros que aguantaron el estrago del suplicio feroz; no hubo rendija de podre en tu recinto, ni hubo quiebras en tu entereza, ni tu carne pasto de los gusanos fue, ni calavera se hizo el cercado del mollar vivero de tu humano pensar, pues fue tu muerte salud y sanidad y lozanía; fue robustez hasta los mismos tuétanos de tus enteros huesos. No tu madre Juan XIX, 33. nuestra cándida tierra, manadero que no se agota de salud pristina, nuevo pastor Abel, mas tus hermanos te segaron el hilo de la vida; no natural tu muerte, sino humana. Sin tocar suelo has muerto, Caballero del eterno perdón, firme jinete de tu cruz a la grupa; y tu batalla postrera, de agonía no libraste sobre el regazo de tu madre. A tierra volviste sano, cual surgiste de ella, y entero, sin romperla ni mancharla; virgen la hizo tu muerte y la hizo madre. Y estás muriendo sin cesar; tu muerte, perenne sacrificio, nos es vida perenne; sin cesar por Ti morimos, resucitando sin cesar. Remedio para la enfermedad de nuestra vida la salud de tu muerte. ¡Tú y tu Madre juntos juntasteis los dispersos miembros del no parido Adán; juntos juntasteis la nueva Humanidad, la que, ave fénix, sobre el nido de llamas de tu pecho incendiado de amor, se reconquista y se levanta hasta tocar a Dios!