Spanish poem
Saduceísmo
Dobla tu frente, triste saduceo, contempla el polvo, que es tu fuente; y mira que con la torre de Babel el cielo no has de romper, y que la vida toda no es sino embuste si no hay otra allende. ¿Qué es el progreso que empezó aquel día de rojo ocaso, en que la espada ardiente del ángel del Señor brilló a la puerta del paraíso? Di, ¿qué es el progreso si, hojas que secas Aquilón arrastra, van nuestras almas a abonar la tierra donde aguardando la segur el árbol de la vida sombrea a nuestra muerte? ¿A qué saber, si la conciencia al borde Eclesiastés II, 15-16. de la nada matriz no espera nada más que saber? Di, ¿dónde están las olas que gimiendo en la playa se sumieron? ¿Y aquellas otras que al confín hinchándose con sus espumas anegar querían a las estrellas? Di, ¿qué es lo que dura? Sé que preguntas, saduceo triste, Marcos XII, 18-27. con risa amarga, qué mujer tendremos después de muertos. Dime, mas de vivos ¿qué vida es ésta si esperamos sólo a lo que sea cuando no seamos? Quiebra tu envidia, triste saduceo; deja que la esperanza nos aduerma, y en nuestros labios al postrer suspiro muera del Credo la postrera ráfaga. ¡Y tú, Cristo que sueñas, sueño mío, deja que mi alma, dormida en tus brazos, venza la vida soñándose Tú!