Spanish poem
Soporte - Naturaleza
El leño de tu cruz está podado de su fronda; bajo él no se columbra tierra, cuyo verdor ha ido a fundirse con la blancura de tu cuerpo. Plena Naturaleza culminó en tu pecho: que al humanarte, humanizaste al mundo vuelto conciencia en tu dolor. Camino para llegar a Ti, que eres el Hombre, Naturaleza es sólo; Tú, a la Tierra, nuestra negra nodriza, con tus manos, selladas con tu sangre, la levantas como hostia al cielo y a la luz la pones del Sol eterno que en blancura anega su verdor y en idea la convierte. Tú sobrenaturalizaste, el Hombre, lo que era natural, humanizandolo. Selvas, montañas, mares y desiertos, confluyen a tu pecho, y en Ti abarcas rocas y plantas, bestias, peces y aves. Es como un arca de Noé tu cuerpo donde se salvan del diluvio lóbrego cuantos hijos parió la Madre Tierra para darlos al hombre en mayorazgo. La santa Tierra, que de carne viva, Verbo de Dios, desnudo, te vistiera, fue por la sangre de esa misma carne sacramentada; no hay en ella mota de polvo que por Dios no haya pasado. ¡Dios el misterio de la vida humana trazó con las estrellas en el manto de ébano de la noche, y descifraste su secreto con gotas de su sangre sobre la Tierra, en testamento fiel!