Spanish poem
Tarrasa
Nuestros ojos volviéronse imantados en pos de aquel hechizo; brotó de entre las fábricas un lirio humano. Sus líneas que a la tierra con libre y noble ondulación bajaban iban cortando en triunfo de la vida los serviles trazados de las viviendas. Toda de negro, en los despiertos ojos la conciencia serena del futuro esplendor de la corola aun envuelta en capullo. Mecíase en el suelo cortando el aire manso, sobre tobillos de mimbreño fuste, y a su paso la tierra perdía el peso. Era su cuerpo un canto de promesas, un canto de esperanza; con libre y noble ondulación sus notas bajaban a la tierra o desde ésta surgiendo mecíanse en el aire sosegado. Era la niña un lirio humano henchido de promesas, un canto de esperanza. Y al perderla de vista sin duda para siempre, me dije alzando el corazón al cielo: «Gracias, Señor, en nombre de mi patria: mientras Tú nos regales con flores de hermosura florecerá en nosotros la esperanza; ésta ha sido señal de tu clemencia, de que nos quieres; ésta ha sido señal de que tu mano, eterna fuente de hermosura viva, nos lleva en dulce toque, suave como las líneas ondulantes de este dulce capullo de Tarrasa, hacia nobles destinos».