Spanish poem
Todo Pasa
La tierra roja, el cielo añil, culmina el sol desnudo en el zénit y asesta sus dardos; es la hora de la siesta; se einpardece el verdor de la colina. A la redonda sombra de la encina inmoble y negra, inmoble se recuesta el negro toro, y una charca apresta su espejo inmoble de agua mortecina. Como un esmalte, de la calma al horno recién fraguado, la visión se agarra y en el espacio es de quietud adorno; mas ¡ay! que siempre eternidad nos marra, pues pregonera del girar del torno del tiempo canta instantes la cigarra.