Spanish poem
Tras Este Velo De Tu Carne Anúnciase
Dios, mi roca.
Tras este velo de tu carne anúnciase la osamenta, la roca de tu cuerpo, Génesis II, 23. que es roca de la roca de tu Madre. 1 Corintios XV,14. Y si no floreció, muerto, tu roca, es vana nuestra fe, esta imagen vana, Salmo XVII, 3; Deuteronomio XXXII, 4. es infinita vanidad el mundo; como sombras que posan nuestros días, y el hombre no es ni sueño de una sombra. Pindaro, Pitia VIII, 136. ¿Vendrás, Señor, en carne y hueso al cabo de los días mortales, y al conjuro de tu voz, como ejército, a la Tierra Cantares V, 4; Isaías XXVI, 19. la matriz retemblándole, los huesos de los que duermen en su fuerte polvo despertarán cantando? Y el rocío de tu sangre a esos huesos levantados ¿los hará florecer en viva carne donde vuelva el recuerdo? Que el recuerdo, Señor, es el espíritu; y dormirse sobre la almohada del recuerdo es vida que vale lo que cuesta. Es la memoria flor de la eternidad; es sobre el hueso de tomo y peso idea-carne, y Tú eres la memoria de Dios, el libro abierto de los vivientes; Tú, de Dios la carne sobre los huesos de la tierra has puesto; ¡nuestra roca y aliento has sido Tú!