Versos Spanish Miguel de Unamuno Tormenta

Spanish poem

Tormenta

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Negro está el cielo, negro tormentoso —puso el abismo Dios sobre la tierra—, Ezequiel XXVI, 19. y el corazón, como la tierra seco, de sed transido, alégrase husmeando diluvios que le calen; no le arredra que arrasen chaparrones los follajes, que en mangas de agua se desplome el cielo; que estalladas las fuentes del abismo, Génesis VII, 11. y abiertas las ventanas de la altura, se hinchen las aguas sobre las montañas; que torrentes de fango repentinos arrastren pobres reses agarradas, o descuajados árboles; a barro, no a polvo, quiere el corazón se huela, y que el Señor resida en el diluvio. Las cascadas del negro cielo barren tu cuerpo y nos le limpian de su sangre, y el corazón se empapa con el agua lustral de la galerna de tu muerte. Cuando de sed morimos, danos, Cristo, vendaval de aguas negras que nos calen el tuétano del alma; mas no muera de sed el corazón aunque lo arrase la tormenta: le ha de arrancar a túrdigas la costra de la podre del pecado, dejandole desnudo, en roca viva. Tal es su sed, anhelo de encontrarse desnudo, en viva roca, cara a cara del sol desnudo, y por el agua pena que del mundo de tierra le despoje. Y están tus sendas en las muchas aguas, Salmo LXXVI, 20. Padre de Cristo; el mar es tu camino. ¡Roca de mar el corazón nos vuelve, desnuda roca que las olas batan, y escaldes y deslumbres desde el cielo con tus desenvainados rayos, Sol!