Spanish poem
Josefina
by Miguel Riofrío (1822–1879)
Parece nueva luz, nueva mañana en un nuevo horizonte despertar la fe que se levanta soberana los abismos del alma a iluminar.
En este corazón que aletargado nido y sepulcro de ilusiones fue, nunca cual hoy, ¡ah! nunca ha penetrado con suavidades y esplendor la fe.
Si un lucero miré, presto una nube con negrura mató la inspiración, sólo en ensueños y delirios tuve ninfas de paz, virtud y abnegación.
Mas, yo era injusto al contemplar el suelo cual la más tenebrosa realidad, donde sólo alumbrara por consuelo la enrarecida luz de la amistad.
Pues, con tu aliento al fin has encendido todas las luces que apagarse vi en el largo camino recorrido ¡oh, virgen pura, hasta llegar a ti!
Tantos cardos y abrojos que he hollado buscando la verdad entre el error, sólo al llegar a ti me han enseñado que la excelsa verdad es el amor.
Por ardua senda ¡oh Dios! ¿quién lo dijera? peregrino llegando hasta tu hogar con el cansancio del que nada espera ¡un cielo en tu alma de improviso hallar!
Tú conoces mi lóbrego pasado, mi estéril vida, mi fatal sufrir... Y mi amor con el tuyo has abrigado sin temer el dudoso porvenir.
Tú nada en nuestras pláticas oíste de cuanto halaga o priva la mujer; proscripción, infortunio sólo viste en vez de juventud, oro y poder.
Por nupcial prenda con unión nos dimos de las estrellas la sublime luz, y nuestras almas ante Dios unimos para juntos llevar corona y cruz.