Versos Spanish Bartolomé Mitre Quintana

Spanish poem

Quintana

by (1821–1906)

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Cuando tremolen patrios pabellones Anunciando del pueblo la victoria, Entone el vate bélicas canciones Y cante los guerreros y la gloria; Mas si la patria yace en agonía Rompa el canto á la fúnebre elegía.

Cuando en liza ó al pié de la muralla Derrotados se miren los valientes, Cuando vea que el plomo y la metralla Ha postrado patriotas eminentes, Arda su pecho en fuego sacrosanto Y entone de la guerra el noble canto.

Cuando un laurel los déspotas levanten Y en medio de los brindis de la orgía El triunfo impío en su insolencia canten, Fulmine su tremenda profecía, Y anuncie con su voz aterradora De libertad la celestial aurora.

Sí, que del vate la mision sagrada Es inflamar del bravo el ardimiento, Dar nuevo temple á la fulmínea espada Con el soplo encendido de su aliento, Y al fúnebre clamor de la derrota, Alzar del libre la bandera rota.

Para probar los pueblos de la tierra, Para templar las almas de los bravos, En medio del estruendo de la guerra Dios suele coronar á los esclavos, Mas luego con su mano poderosa Los hunde de la noche en la honda fosa.

En la derrota el pueblo valeroso Templa su brazo y su robusta lanza, Para volver despues mas ardoroso Y entre el polvo, la sangre y la matanza, Y entre el humo que envuelve la pelea Desafiar el cañon que centellea.

Cancha-Rayada viera con denuedo A los héroes de Mayo caer vencidos, Pero sin dar cabida al torpe miedo Alzaron sus pendones abatidos, Al cielo sus espadas elevaron Y en sus hombros la patria sustentaron.

Imitemos nosotros su alto ejemplo: El pendon de la patria enarbolando Marchemos de la gloria al sacro templo «O muerte ó libertad» todos clamando; Y apoyando la planta en los escombros La libertad alcemos en los hombros.

Aquel cobarde que del triunfo dude, Quien al tirano eternizado crea, El que á los gritos del honor no acude Y do el pendon de libertad flamea, Ese es un vil de corazon cobarde Do el entusiasmo de la patria no arde.

¿Y quién no abriga fuego sacrosanto Y vuela con ardor á la batalla? ¿A quién detiene ni el amor, ni el llanto, Ni el silbo de la bala y la metralla? ¿Quién por la patria perecer no jura De Varela en la yerta sepultura?

Los atrevidos cantos de la guerra Resuenen en la losa del soldado, Y de flores cubramos esa tierra Donde cayó sin vida, ensangrentado, Y de la patria el estandarte santo Sea de paz y proteccion su manto.

No débil llanto su cabeza inunde! Que una corona del laurel sagrado Su frente polvorosa orne y circunde, Y empuñando su hierro ensangrentado, La juventud que á combatir se apresta Muestre la enseña de la patria enhiesta.

El funeral del martir generoso Le corresponde al pueblo redimido, Cuando libre del yugo vergonzoso La pira encienda en el altar ungido, Y cuando puedan respirar sus almas Y sus manos alzar cívicas palmas.

Vamos á conquistarle noble tumba En la tierra natal purificada, Para que aquel que en esta lid sucumba Pueda dormir en tierra libertada, Y no sean sus huesos quebrantados Por tiranos ni siervos pisoteados.

Duerme en tanto en el campo de batalla Mientras su patria gime en servidumbre; Mientras la fé del corazon desmaya Y el hierro se carcome con la herrumbre; Cuando el tirano al vernos en derrota Con su lauro la espalda nos azota!

¿Quién es el vil que ríe, canta y danza Cuando el lamento de la patria suena, A sus hijos llamando á la venganza? Y si el cañon de la batalla truena, Quién el torpe que el miedo no sacude Y al grito ronco del honor no acude?

Juventud de mi patria, los laureles Se conquistan peleando con bravura, Y la lira, la pluma ó los cinceles No eternizan jamás progenie impura: Los genios á los fuertes divinizan Y á los cobardes con su planta pisan.

Vuestros padres, titanes todos fueron, Que desplegando al viento sus banderas Contra un poder gigante combatieron, Y encima de las altas cordilleras Lanzaron sobre el leon de las Españas Del pueblo irresistible las montañas.

Y vosotros, qué sois? flojos pigmeos Sin brazos, sin espada, sin creencia, Temblando ante el tirano como reos Sofocando la voz de la conciencia...! Y bebereis oprobio eternamente Sin levantar la deslustrada frente!

Mas así no será, que de Varela Todos van á clamar sobre la tumba, Que es un cobarde el que á pelear no vuela, Su canto de victoria ya retumba Y en medio de las huéstes debeladas Resuena el estridor de las espadas.

En esa triste y yerma sepultura Entonad los cantares de la gloria, Ensalzad el martirio y la bravura Y volad en seguida á la victoria A recoger laureles inmortales, Cantando con denuedo: «Oid mortales!»

Imitad su constancia y bizarría Y el alto ejemplo que su vida abona, Que de la Patria en el hermoso dia El pueblo os ceñirá sacra corona, Y vuestra muerte con guerrera pompa Publicará la fama con su trompa.

Empuñad una lanza vibradora, Abandonad el ócio y la molicie, Arrimad una mano protectora Antes que nuestra patria se desquicie Y arrastre en su caida soberana, La libertad, la gloria americana.