Spanish poem
Las Rosas Que, Ya Marchitas
by Nicasio Álvarez de Cienfuegos (1764–1809)
Las rosas que, ya marchitas, de ti con desdén alejas, la aurora me vio cortarlas, y hermosas jóvenes eran. Vivieron. Fue para siempre su honor y antigua belleza. ¡Ay, todo cual sombra pasa, y el ser a la nada lleva! Vendrá el agosto abrasado ahogando flores y, muertas sus hijas, a otras regiones volará la primavera. En pos, el maduro otoño, mostrando su faz risueña, hará que el lánguido estío bajo sus pámpanos muera. Mas el aquilón bramando se arrojará de las sierras, y, lanzando estéril yelo, cubrirá de horror la tierra. Así, la lóbrega noche sucede a la luz febea, las risas a los lamentos, y a los placeres las penas. Es el universo entero una inconstancia perpetua: se muda todo; no hay nada que firme y estable sea. Y en medio a tantos ejemplos que triste mudanza enseñan, ¡ay Filis!, ¿tu pecho solo tendrá en amarme firmeza?