Spanish poem
¿No Ves, Mi Amor, Entre El Monte
by Nicasio Álvarez de Cienfuegos (1764–1809)
¿No ves, mi amor, entre el monte y aquella sonora fuente, un solitario sepulcro sombreado de cipreses? ¿Y no ves que en torno vuelan, desarmados y dolientes, mil amorcitos, guiados por el hijo de Citeres? Pues en paz allí cerradas descansan ya para siempre las silenciosas cenizas de dos que se amaron fieles. Éramos niños nosotros cuando Palemón y Asterie llenaron estas comarcas de sus cariños ardientes. No hay olmo que, en su corteza, pruebas de su amor no muestre; Palemón, los unos dicen, los otros claman Asterie. Sus amorosas canciones todo zagal las aprende; no hay valle do no se canten, ni monte do no resuenen. Llegó su vejez, y hallolos en paz, y amándose siempre; y amáronse, y expiraron; pero su amor permanece. ¿Te acuerdas, Filis, que un día, simplecillos e inocentes, los oímos requebrarse detrás de aquellos laureles? ¡Cuántas caricias manaban sus labios! ¡Cuántos placeres! ¡Cuánta eternidad de amores juraba su pecho ardiente! Al verlos, ¿te acuerdas, Filis, oh, tan preciosas niñeces volaron, que me dijiste, deshojando unos claveles: yo quiero amar; en creciendo, serás Palemón, yo Asterie, y juraremos, cual ellos, amarnos hasta la muerte? Mi Filis, mi bien, ¿qué esperas? El tiempo de amar es éste; los días rápidos huyen, y la juventud no vuelve. No tardes; ven al sepulcro donde los pastores duermen y, a su ejemplo, en él juremos amarnos eternamente.