Versos Spanish Olegario Víctor Andrade El 8 de Octubre

Spanish poem

El 8 de Octubre

by (1839–1882)

Listen in the reader

La libertad cumplió su profecía Y su pendón se desplegó en los llanos, Y allá en los montes la bandera impía Se desplegó también de los tiranos. E. G.

I

Al encorvar el Plata la gigantesca espalda y al sacudir las hebras de su espumosa crin, cuando recoge el cielo su brillantina gualda, y ensangrentadas chispas coronan el cénit;

Cuando la mente vuela sobre flotante nube y el huracán arrulla con su potente voz, envuelto en el incendio que en espirales sube, quisiera pensamientos tan grandes como Dios,

Para cantar, henchido de inspiración sublime, de un pueblo de valientes su inmenso porvenir; para pulsar mi lira que de entusiasmo gime y a par de la tormenta por los espacios ir.

¡De un pueblo de valientes! que con pujante brío cuando templó su pecho la lumbre de un volcán, como la voz del trueno y el aquilón bravío se derramó en el mundo su aliento de titán.

Y contempló atrevido rodar en sus llanuras del fiero lusitano la indómita altivez, y como secas ramas que caen de las alturas, de un cetro los pedazos cayeron a sus pies.

Bendita, sí, mil veces la patria en que he nacido ; sus glorias inmortales poeta cantaré, guardando su recuerdo mi corazón herido, como la luz incierta de mi primera fe.

II

¡Libertad! ¡libertad! nombre sublime que embriaga de entusiasmo el corazón, cifra inmortal que el Hacedor imprime como rayo de luz en la creación.

Sibila de los pueblos, esperanza que soñara atrevido el pensamiento, cuando a sondar su porvenir avanza más allá del azul del firmamento.

Yo vi un pueblo gigante levantarse como se alza en el Plata el huracán, y lo vi en su delirio reclinarse sobre las pardas crestas de un volcán.

Era mi patria; sacudió su frente confundida en el humo del cañón, y bajada su frente prepotente pisando la melena de un león.

Después entre la bruma silenciosa que lleva el viento en sus sonantes alas, reclinando su frente esplendorosa perdió sus lauros y ocultó sus galas.

Sólo sangre doquier mis ojos miran y enlazado el incendio a la tormenta mundos tras mundos a mi vista giran que en rayos mil el aquilón revienta.

Gualeguaychú, Octubre 8 de 1857.