Versos Spanish Rafael Pombo Nadie Cual La Mujer Cultivar Debe

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Nadie Cual La Mujer Cultivar Debe

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Nadie cual la mujer cultivar debe E1 arte de la música divino, Porque es igual de entrambas el destino E hijas de la armonía entrambas son; Y la mujer que esquiva engalanarse Con ese don, es fuente sin murmullo, Es el ave sin canto y sin arrullo Que a los ojos no más hace impresión. ¿Y quién dirá, de ese arte prodigioso De mover la pasión por los oídos, La magia, los tesoros escondidos Que al genio el instrumento reveló? Amansa el corazón, no hay una fibra Que su poder eléctrico no pruebe: Idioma siempre nuevo, que conmueve Cual otro idioma nunca conmovió. En vano intenta en su delirio el vate Expresar con palabras lo que siente, Esclava de una lengua deficiente Es el alma que anhela traducir; Mas si acaso la música le presta Su opulento raudal de melodía, Difunde una celeste poesía Que no es dado explicar sino sentir. Pero no basta el genio si el estudio Su raudo vuelo a dirigir no viene: El talento en el arte se sostiene Y se hermanan los dos para avanzar. Esa es la vela que del genio al soplo Nos franquea otro incógnito oceano, Punto de apoyo sobre el aire vano Que el mundo del sentir permite alzar. ¡Cuántas veces el alma comprimida En lentísimas horas de amargura Hallar en vano en derredor procura Algo que ablande el aguijón del mal; Mas diestro tañedor tal vez preludia Simple, armónica voz; o la escuchamos De aquellos labios en que amor libamos, Oráculo de dicha terrenal: ¡Y eso bastó, y al punto se distrajo, Seducido también, nuestro enemigo: Bendita facultad, recurso amigo Que la música brinda a la mujer! Poderes, ¡ay! que uniéndose en el canto, Comunicándose alma y sentimiento, Consagran, divinizan un lamento, Y hacen llorar a un grito de placer.

Sí, cuando ya —que no ha de ser muy tarde— Mi cuerpo al peso del dolor sucumba, Yo quiero oír al borde de mi tumba De una mujer amada, una canción. ¡Con qué inmensa emoción voluptuosa Veré cerrar las puertas de la vida! ¡Qué dulce así será mi despedida! ¡Qué puro callará mi corazón!