Spanish poem
El Rubí
by Rubén Darío
En efecto, un amigo del centenario Chevreul—cuasi Althotas—el químico Fremy, acababa de descubrir la manera de hacer rubíes y zafiros.
Agitado, conmovido, el gnomo—que era sabidor y de genio harto vivaz—seguía monologando.
Risa.
Luego se detuvo.
Continuó:
Y luego, como si hablase en el placer de un sueño:
Y con pícara sonrisa siempre:
Todos soltaron la carcajada. ¡Qué cascabeleo!
—¡Eh, amigo Puck!
—¡Vidrio!
—¡Maleficio!
—¡Ponzoña y cábala!
—¡Química!
—¡Pretender imitar un fragmento del iris!
—¡El tesoro rubicundo de lo hondo del globo!
—¡Hecho de rayos del poniente solidificados!
—¡Señores!—dijo,—¡no sabéislo que habláis!
Todos escucharon.
Oid.
—¿Ninfas?
—No, mujeres.
Desperté al rato al oir algo como un gemido.
Cuando el gran patriarca nuestro, el centenario semidiós de las entrañas terrestres, pasó por allí, encontró aquella muchedumbre de diamantes rojos.