Spanish poem
Anduve largo trecho del camino
by Vicenta Castro Cambón (1882–1928)
Señor, es que al comienzo de mi viaje, mi cántaro vertiendo, con el agua que debía beber regué los cardos y en mi sed bebí lágrimas;
Señor, es que mi pan desmigajando hice que hambrientas aves se saciaran, y tuve que probar silvestres frutas que amargas me supieron, muy amargas;
Señor, y anduve errante y fui mendiga, y mis sienes tuvieron por almohada sólo piedras, que en pago me pidieron la sangre de cien llagas;
y anduve largo trecho del camino... y hoy, Señor, ya no lejos de tu casa, me miro en el espejo de la fuente y mi imagen apéname mirarla...
¿Me reconocerás, Señor, cuando a las puertas de tu casa me acerque? ¿Tus miradas se fijarán en mí como en tu imagen?... ¿Podré besar tus plantas?...
¡Cuán grande es tu bondad que me permite mirarme en el espejo de estas aguas! ¡Canten salmos los pájaros salvajes y el cardo floreciendo haga guirnaldas!
Me lavaré en el agua de la fuente; con el blanco vestido de tu Gracia me adornaré, Señor, y tendré nuevas y sólidas sandalias.
Y haré lo que me resta del camino y cantando lo haré... Y una mañana me encontraré, Señor, ante las puertas que amoroso llamándonos señalas.
Me reconocerás, y la clemencia y el amor brillarán en tu mirada cuando diga a tus pies confiadamente: Señor, ¡he aquí tu esclava!
Y tus plantas besar será mi gloria, y por la gloria de besar tus plantas. Señor, bendito seas en las piedras que sangre me quitaron por cien llagas!