Spanish poem
Romances Imitación De Don Luis De Góngora
by Vicente Antonio García de la Huerta (1734–1787)
* Por cabo de cien jinetes, el noble Gutierre marcha sobre el campo de Gumiel desde la fuerza de Aranda. El más valiente caudillo, de cuantos ve la campaña desde el Duero al claro Tormes, desde el Pisuerga al Adaja. Monta una manchada yegua, que riberas del Riaza nació a ser exhalación y asombro de las comarcas. Lleva pendiente del hombro una berberisca adarga, a Celín ganada, jeque de Medina y Almenara. En la vigorosa diestra, defensa ya de su patria, rige el animoso joven un recio roble por asta. Una ancha cuchilla ciñe en mil reencuentros probada, contra las vidas alarbes fatal segur de la parca. Sale, pues, tan orgullosa la juventud castellana, que a mirar su bizarría suspende el Duero sus aguas. Los generosos caballos marcial música compasan al son del hierro que imprimen, y al son del hierro que tascan. Ya descubren de Gumiel las ardientes atalayas, y en los cultivados campos las adultas mieses talan. Sintiendo el rebato Hizán, presuroso se levanta a los brazos de la muerte de los brazos de Daraja. Daraja, deidad morisca, de cuyo amor a las aras seis años fueron de Hizán servicios ofrendas vanas. Al primer paso tropieza, y requiriendo las armas, herida la diestra mano, con sangre el estrado mancha. Túrbase la bella mora con señales tan infaustas, y de tan tristes acasos tristes vaticinios saca. Enmudécela el dolor; pero una sola mirada dijo de una vez más cosas que dijeran mil palabras. Cadenas hace sus brazos, que el cuello de Hizán enlazan, y de sus lágrimas tiernas segundas cadenas labra. Mas, viendo el valiente moro que hace ya en el campo falta, sus lágrimas reprimiendo, así, al despedirse, la habla: «No temas, Daraja bella, que a los enemigos salga, que a quien venció tus desdenes no habrá que resista nada». Salió al campo; y don Gutierre al encuentro se adelanta, y de los demás seguido, la sangrienta lid se traba.