Spanish poem
Los jugadores
by Vital Aza (1851–1912)
Era Vicente hombre rico, en el juego se envició y en dos años se quedó sin un cuarto el pobre chico.
Hoy, mísero y andrajoso, llora sus faltas Vicente, y al verle, dice la gente: –¡Qué perdido! ¡Qué vicioso!
En cambio, el banquero Ponte, nacido en modesta cuna, adquirió su gran fortuna en la ruleta y el monte.
Hoy derrocha y se divierte; la atención de todos llama, y al verle, la gente exclama: –¡Es millonario! ¡Qué suerte!
Con esto el mundo ha probado que en el juego, siempre odioso, sólo el que pierde es vicioso, y el que gana, afortunado.