Spanish poem
La venganza del moro
by Vital Aza (1851–1912)
(Leyenda)
Sobre un ligero corcel y cruzando una espesura, en noche triste y oscura marcha el animoso Abdel.
Amor en su pecho late –amor que le hace dichoso–, y en su caballo brioso clava el agudo acicate.
Sigue obstáculos venciendo... Cruza luego una pradera, como la corza ligera que del cazador va huyendo...
–«¡Vuela, vuela mi corcel! (clama Abdel con furia loca) sin que sientas en tu boca el duro freno cruel.
¡Sigue! ¡Tus bríos desata!, que ya es de llegar la hora a donde mora una mora que me enamora y me mata.
¡Rompe la pesada bruma!, ¡Nada tu marcha intimide!...» Y el fiero bruto (1) despide con furor hirviente espuma.
Al fin observa el jinete, de un relámpago al fulgor, el remate brillador de un morisco minarete.
–«¡Sigue tu marcha agitada, bravo corcel, por Alá! ¡Corre que cerca está ya el nido de mi adorada!
¡Salta con furia bravía! ¡Atraviesa la espesura!...» Y de entre la selva oscura salió una voz que decía:
–«¡Abdel, desgraciado Abdel!, ¡no prosigas tu carrera! Detén la marcha ligera al fatigado corcel.
¡No prosigas, que es en vano! No pienses más en tu mora, pues tu Zulima, traidora, se fugó con un cristiano.»
–«¡Mentira!» –Abdel exclamó–. «Zulima me será fiel» Y de nuevo en su corcel los acicates clavó.
En marcha vertiginosa llega al fin de su jornada. Entra el moro en la morada de su prometida esposa...
–«¡Zulima!» –grita feroz–. «¡Zulima! ¡Zulima mía!...» Y en la extensa galería zumba el eco de su voz.
Ni un rumor se oye en la estancia; nadie contesta a su grito... –«¡Maldito mi amor, maldito!»– dice Abdel con arrogancia.
Y en su dolor angustioso, de un rayo a la luz rojiza, ve un bulto que se desliza recatado y misterioso.
Abdel, ciego de coraje, corre, le sigue, le alcanza, y fiero, y con la esperanza de vengar tamaño ultraje,
al fin sobre el bulto da; ceba en él su saña impía, y empuñando la gumía, dice:...
(Se continuará la leyenda cualquier día.)
(1) El bruto, aunque me lo callo, –claro está que es el caballo.