Spanish poem
La intención
by Vital Aza (1851–1912)
El cura, en la confesión, al avaro don Senén, le dijo: –«Para obrar bien basta, a veces, la intención.»
Y el hombre, que no es un zote, sino un tuno sin conciencia, sigue con tal obediencia lo que dijo el sacerdote,
que exclama con alegría y de mansedumbre lleno: –«Yo hago intención de ser bueno todas las horas del día.
No soy un malvado, ¡no! Y pues la intención me basta, nadie en limosna se gasta lo que estoy gastando yo.»
Y es verdad. Como le pida limosna algún pobrecillo, se echa la mano al bolsillo y saca un duro en seguida.
Y luego, sin vacilar, y casi sin enseñárselo, hace la intención de dárselo... ¡y se lo vuelve a guardar!