Versos Spanish Vital Aza ¡Pavoroso porvenir!

Spanish poem

¡Pavoroso porvenir!

by (1851–1912)

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El otro día un pavo que se hallaba en la Plaza Mayor, con altivo ademán, a sus colegas, de este modo arengó:

–«¡Amigos! ¡Ciudadanos! ¡Basta de sufrimiento! ¡Sonó por fin la hora de nuestra redención! ¡Lancémonos al campo! ¡Salgamos al momento! Y sean nuestros gritos: ¡¡En huelga!! ¡¡Insurrección!!

¡Guerra a las Navidades! ¡Basta de tiranía! ¡Tiempo es de que gocemos de nuestra libertad! ¡Pues, qué! ¿Quizá el pavo no tiene autonomía? ¡Ánimo, pues! Y hagamos una barbaridad.

¿Por qué ciertos señores, más pavos que nosotros, ocupan ciertos puestos felices, cual se ve? Si todos somos pavos, lo mismo unos que otros, ¿por qué ese privilegio? ¡Vamos a ver! ¿Por qué?

Nosotros hasta ahora vivimos engañados; con nueces y castañas nos hacen engordar; pero después que observan que estamos bien cebados, nos cogen, y en seguida nos mandan degollar.

Somos de nuestra raza las masas inconscientes; somos el pobre pueblo que siempre sufre el mal. ¿No veis cómo se libra de manos de esas gentes el pavo de alta alcurnia llamado el pavo real?

Del hado los rigores con calma hemos sufrido. ¡La lucha es necesaria! ¡Unámonos con fe! Mirad que es el tormento mayor que he conocido tener por tumba el vientre de algunos que yo sé.

También, ¡oh, pavas mías! vuestro dolor acaba; también habéis sufrido vosotras sin chistar. Si, algún amante hoy día quiere pelar la pava, luchad a picotazos, ¡y no os dejéis pelar!

Están nuestros derechos con injusticia hollados; la trufa es la enemiga que habrá que combatir. Pues si no hubiera trufas no habría esos trufados que obligan a que el hombre nos quiera perseguir.

¡Formemos, pues, la rueda! ¡Limpiemos nuestros picos! ¡En guerra, y concluyamos con tanta iniquidad! ¡Seamos implacables! ¡Matemos a los ricos! ¡Abajo lo existente! ¡¡Viva la libertad!!»

El pavo que así gritaba y a los suyos exhortaba, pagó caro su delito. ¡A las dos horas estaba degollado el pobrecito! Y en él –¡por sesenta reales!– se cebaron sin piedad, dos señores muy formales, miembros de la Sociedad Protectora de Animales.