Versos Spanish Vital Aza ¡Antes de matar, morir!

Spanish poem

¡Antes de matar, morir!

by (1851–1912)

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¡ANTES DE MATAR, MORIR! O EL CASTIGO DE UNA DAMA

(Escena final de un drama que me propongo escribir.)

LA MARQUESA (con pasión a Julio, que está a su lado). –¡Yo siempre, Julio, te he amado con todo mi corazón! ¡Sólo tu amor es mi vida! ¡Sin él soy muy desgraciada! ¿Qué me importa el mundo? ¡Nada! ¡Róbame! ¡Soy tu querida! JULIO (vacilando). –Yo... la verdad... te quiero... pero... ¿Yo robarte?... ¡No!... ¡No quiero! LA MARQUESA.– ¿Conque no? ¡Y dices que me amas! ¡Ah! (Llorando). ¡Triste de mí! JULIO.– ¡No llores así! LA MARQUESA.– ¡Quita allá! ¡Con tus palabras de hielo aumentas, ¡ay!, mis enojos! (Enjugándose los ojos con la punta del pañuelo). ¡Ingrato! (Con altivez). ¡Ingrato! (Fuera de sí). ¡Ingrato! ¡Y yo te creí! ¡Ingrato! JULIO.– ¿Otra vez? (Va a abrazarla). ¡Por piedad! (La Marquesa le rechaza, pero al fin Julio la abraza con toda tranquilidad). ¡Oye mi acento amoroso! Dispuesto a servirte estoy; pero no olvides que soy muy amigo de tu esposo. ¡Si huimos nos delatamos! ¡Es peligrosa tu idea! Mas ya que lo quieres, ¡sea! ¡Vamos! LA MARQUESA.– ¡Vamos! JULIO.– ¡Pero, no! ¡Detente! (Atrayéndola hacia sí). ¿Para qué marchar, si aquí estamos perfectamente? ¿A qué esa fuga, alma mía, ni a qué esos vanos extremos, si aquí, en tu casa, nos vemos a todas horas del día? LA MARQUESA.– ¡Yo te adoro y haré lo que te conviene! EL MARQUÉS (que se detiene junto a la puerta del foro). –(¿De qué hablarán esos dos que tan juntitos están?) JULIO.– ¡Mi vida! ¡Mi afán! LA MARQUESA.– ¡Sabe Dios, Julio mío, que es eterno este amor que siento aquí! ¿Tú me quieres? JULIO.– ¡Oh! ¡Sí! EL MARQUÉS (aparte).– ¡Cuerno! LA MARQUESA.– ¡Te amo tanto, que sin ti me moriría! JULIO.– ¡Mi amor! ¡mi alegría! ¡Mi luz! ¡Mi dicha! ¡Mi encanto! EL MARQUÉS (que entra furioso). – ¡Mal amigo! ¡Esposa infiel! LA MARQUESA.– ¡Cielos! ¡Él! JULIO.– ¡Gran Dios! ¡El esposo! (Pausa). EL MARQUÉS (con desvío). –¡Debo matarte y no puedo! LA MARQUESA (con un miedo de padre y muy señor mío). –¡Perdón, yo soy incapaz!... ¡No en mí tu furia desates! ¡No me mates, no me mates! ¡Déjame vivir en paz! EL MARQUÉS.– En compasión se trueca mi justo encono. Levántate, te perdono con todo mi corazón. JULIO (aparte).– ¿El Marqués es un pillo, o tonto quizá? (Este aparte lo dirá sin que lo escuche el Marqués). LA MARQUESA.– ¡Te he faltado! EL MARQUÉS.– ¡Me lo figuro! ¡Mira lo que en este apuro hace un marido ultrajado! (Saca un puñal y se hiere). LA MARQUESA.– ¡Santo cielo! JULIO.– ¡Un marido modelo! EL MARQUÉS.– ¡Ingrata! (Muere). LA MARQUESA.– ¡Oh, no, Dios santo! ¡Escucha!... ¡No lo permito!... ¡Muerto! ¡Muerto! ¡Pobrecito! ¡Y yo que le amaba tanto! (Cae al suelo de repente). ¡Jesús! ¡Mi infamia me abisma! (Se muere de un aneurisma de la aorta descendente). JULIO (aterrado).– ¡Ella! ¡Oh! ¡Muerta! ¡Mi amor! ¡Mi delicia! ¿Llaman? ¡Será la justicia! ¿Debo suicidarme? ¡No! ¡Pero sí! ¡Yo me suicido! ¡Así se portan los buenos! ¡Yo aquí no debo ser menos que la esposa y el marido! (Se dispara un tiro y muere).

(¡Y después de tanto horror, si no matan al autor será porque Dios no quiere!)