Versos Spanish Adolfo Berro De Hastío El Alma Y De Pesares Llena

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De Hastío El Alma Y De Pesares Llena

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De hastío el alma y de pesares llena Busqué en el ocio la deseada paz, Y del laúd que acompañó mi pena Rompí las cuerdas y dejé el cantar. ¿Qué sirve, dije, que contino ímplore Consuelo breve para tanto mal, Y de ese mundo descarriado llore El perdurable roedor afán, Si he de hallar solo corazones fríos Que no latieron de dolor jamás, Si han de perderse los cantares míos Como las brisas en revuelto mar? Yo quiero lejos del humano ruido Muda plegaria dirigir a Dios, Antes que pongan una cruz de olvido Sobre mi cuerpo sin vital calor. Como hoguera mal cubierta Que una roja chispa enciende Y de sí llama desprende Con más vivo resplandor, En mi pecho el puro fuego Que el pesar ahogado había, Encendió tu fantasía Aun más férvida que el sol. Y sentí a tu noble acento En mis ojos seco el llanto, En los labios sed de canto En el alma intenso ardor. Sí, cantemos: de la lira Salgan sones elocuentes Que conmuevan a las gentes Y sean gratos al Señor. Descendamos a la arena Con la frente sin mancilla Doblegando la rodilla De virtud ante el altar; Y halaguemos con cantares De suavísima armonía Al que yazga en agonía, Al que sufra acerbo mal. Arrastrando una cadena De insufrible pesadumbre, El esclavo ve la lumbre Y maldice su nacer, Porque el sol de cielo estraño Al que agobia torpe yugo Sirve solo de verdugo Que le dice —«hoy lo que ayer». Sobre blanco mármol frío El mendigo ve la aurora Y sustento en vano implora Por el Santo de Israel; Y a la párvula inocente Que de sí la madre arroja, El rocío acaso moja De algún templo en el dintel. Tiene América rasgados Por las lides fraternales Los ropages virginales Con que el cielo la vistió; Y su seno mal velado A ese viejo mundo incita, Que usa virgen necesita Para alivio a su pasión. ¿Por qué, pues, bajan al llana Esas huestes iracundas Y en contiendas infecundas Sangre dan, y hacen correr? —Porque quieren sus caudillos Con el hierro de la lanza Do virtud tan solo alcanza Alcanzar ellos tambien! ¿Y por qué labran tiranos En su bárbara locura El ajena desventura Y su propia perdicion? Pues no más que leves pajas Ellos son para el Eterno Que arrojar puede al infierno Con su soplo estirpador. ¿Y callar podrán los labios, En la lira no habrá acentos Que mitiguen los tormentos De la América infeliz? Si, que el vate es para el pueblo Un fanal que en la tormenta El pavor del alma ahuyenta Con la luz del porvenir. Lucha el torrente con terrible zaña Contra los diques que a su paso halló, Pero ya rotos apacible baña Los secos prados, la tostada flor. Así también cuando elevados vates Rompen las vallas de revuelta grey Exenta corre de furor ni embates Prestando fuerza a la olvidada ley. Vendrán, amigo, los serenos días Si fe tenemos y confianza en Dios, Si al pueblo abrimos anchurosas vías Por donde corra de la dicha en pos. Al lucir tan bella aurora Para el mundo de Colón Tendrá fin ese tormento Que te oprime el corazon. En la lira no habrá, amigo, Cual ahora cruda hiel, Pues del vate, largo y dulce Será entonces el placer. Como el beso sin mancilla Que en la noche nupcial El esposo da en el seno De su amada al despertar.