Spanish poem
En Bóveda Estrecha
by Adolfo Berro
Jamás negaste tu amparo A la inocencia que llora; ¡Ay! tú lo puedes, señora, Alivia tú su dolor.
En bóveda estrecha De negra capilla, Al pie de la esposa De Dios sin mancilla, Mujer enlutada Se mira postrada De hinojos orar. Virgen, dice, lacrimosa, De Dios padre tan querida, Por la sangre que vertida Los humanos rescato. Vuelve a mí tus dulces ojos, Ten piedad de quien te implora, Que la culpa roedora Me consume sin cesar. ¡Yo pequé! Bebí en la copa Rebozada de impureza Con que brinda a la belleza La maldita corrupción. Hubo un hombre que en mis labios Derramó infernal veneno; Yo le abrí mi incauto seno Y él.... ya madre, me dejó. Mil desprecios me aguardaban En un mundo sin clemencia Que seduce a la inocencia Y se burla de su afán: Un horrible pensamiento Brilló entonces en mi mente; Yo di a luz un inocente, Y a este templo le arrojé. ¡Hijo mío! El seco labio Te dio aquí el adios postrero: Un quejido lastimero De tu boca se exhaló: ¡Ah perdón! de entonces siempre Resonando está en mi oído Ese lúgubre gemido Que me acuerda mi maldad. ¿Te dio amparo algun cristiano? ¿Vives, hijo, acá en la tierra? O tal vez —¡gran Dios!— te encierra El abismo del no ser! ¿No me ves hijo del alma, No me ves aquí humillada A la virgen adorada Que me absuelva, demandar? Torpe madre, impresas llevo Del delito las señales; Me desprecian los mortales Y me aguarda el ataúd. ¡Ah! morir sin esperanza De abrazarte en ese Cielo De do acaso el desconsuelo De tu madre viendo estás! ¡Imposible! que me abrumen En el mundo los pesares, Que se aumenten a millares... Soy indigna de perdon. Mas ¡oh virgen! un instante Vuelve a mí tu rostro pío, Logre ver al hijo mío, Santa Madre de Jesús.