Spanish poem
Morir sobre los campos
by Alfonsina Storni (1892–1938)
Yo quiero que me dejen morir sobre los campos Tendido el cuerpo enfermo. Me traiga el sol sus lampos Y abriéndose las venas a su calor bendito Vengan a mi caricias de todo lo infinito.
Que no escuche en la hora solemne de mi muerte La palabra del hombre que oraciones me advierte, Que no venga mi madre a besarme las manos, Que me dén al olvido los recuerdos humanos.
Que me dejen tendida, solita en la llanura, Y solo el sol se vuelque portador de blancura Sobre mi cuerpo pobre, sobre mi cuerpo enfermo Como un pájaro helado que aún palpitara yermo.
Porque así moriré sabiendo que el pecado No es tal; que si en las flores del jardín he libado Eran mías sus flores y arranqué las corolas Como el mar ha el derecho de sacudir sus olas!
Porque así seré buena; olvidaré ambiciones; Justísima, serena, perdonaré traiciones Y borracha de sol en la hora postrera Tendré un beso en los labios lleno de primavera.
Moriré en la verdad. Sabré que mis errores, Mis bondades, mis sueños, sólo son los señores Que del castillo erguido en mi alma de atea Saliéronle a la vida recabando pelea!
Pero que no me tiendan sobre el lecho mezquino Para morir. No pongan el tono vespertino En mi cuarto pequeño donde se oiga silente El llanto de la madre que despide al muriente.
Porque acaso mi alma, libre hoy de cobardía, Se haga como mi cuerpo, pobre, sin energía, Y demande perdón por el dulce pecado De haber libado miel en el huerto sagrado.
O acaso, sin derecho, ya que la vida aquesta Si me brindó su acíbar me dió toda su fiesta, Yo me sienta rebelde y maldiga la hora En que bebí dolor en la copa traidora...
¡Oh! ¡No! Toda la paz para morir deseo; Mi sentimiento asceta que el pesar hizo ateo Quiere serenidad... ¡Morir sobre los campos Tendida y en mi cuerpo deshaga el sol sus lampos!