Versos Spanish Andrés Bello En El Álbum De La Señora Doña Josefa Reyes De Garmendia

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En El Álbum De La Señora Doña Josefa Reyes De Garmendia

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Amable Pepa, en esa edad florida, risueña, encantadora, es la vida una aurora cuyo esplendor ninguna nube empaña; cuando todo es verdor de primavera en montaña y pradera, y todo alrededor es poesía, y todo pensamiento, fantasía, todo suspiro, amor, bellos reflejos de esperanzas alegres a lo lejos doran el porvenir; el alma crea de la belleza la divina idea en los objetos que la mente acopla, y hace del mundo una encantada utopia. Mas para aquel que como yo la vea desde el confín opuesto del opaco horizonte, consumida en afanes, dolores, desengaños, cuando es un breve resto lo que falta a la suma de los años, es una sombra pálida la vida, una tarde fugaz, descolorida, do del pasado entre la niebla oscura, lo que esperanza fue, placer, ventura, todo ya se deslustra y desencanta, y en lívidos espectros se levanta. Soy como el caminante fatigado que va cruzando con medrosa planta el bosque, verde ayer, hoy, deshojado, cuando el lucero su fanal suspende entre nublados, y la noche tiende su negro manto. ¡Qué de penas graves mi corazón aquejan, qué de pérdidas lloro, tú lo sabes, y la huella profunda ves que dejan el dolor y, los años juntamente en mi marchita frente! ¿Será, pues, Pepa hermosa, lo que escribe el que esta vida de amargura vive, digno de ti, poético homenaje? ¿Dará el sauce que cuelga su ramaje sobre las tumbas, bella flor ni fruto, o canto alegre la mansión del luto? Pero aun en este mísero desierto, a la alegría, a la esperanza muerto, halaga entre malezas y entre abrojos algún objeto los cansados ojos, alguna rosa que embalsama el aura y el falleciente espíritu restaura: la tierna madre, la leal esposa, que guarda su entereza generosa, y en este siglo de licencia y crimen en que las leyes conculcadas gimen y el modesto pudor se vitupera como tosco resabio de otra era, del vicio la influencia pestilente no contamina su virtud severa, como la sombra de la nube oscura pasa veloz sobre la fuente pura, y no le enturbia su onda trasparente. Esa madre y esposa, de que yo admiro en ti noble modelo, es del desierto la nativa rosa con que embellece alguna vez el cielo, para ejemplo fecundo y para adorno de tu sexo, al mundo.