Versos Spanish Duque de Rivas Entró La Noche; Con Ella

Spanish poem

Entró La Noche; Con Ella

by (1791–1865)

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Entró la noche; con ella Despertándose fué el viento, Y el mar empezó a moverse Con un mugidor estruendo, Las nubes, entapizando El obscuro y alto cielo, La débil luz ocultaban De estrellas y de luceros. No había luna; densas sombras En corto rato envolvieron Tierra y mar. De Rosalía Ya desfallece el esfuerzo. Arrepentida, asombrada, Intenta... No, no hay remedio Cierra los ojos e inclina La cabeza sobre el pecho. La humedad la hiela toda, Corto abrigo es el pañuelo; Tiembla de terror su alma, Tiembla de frío su cuerpo, Si cualquier rumor la asusta, Más sus mismos pensamientos; Pues ni uno solo le ocurre De esperanza o de consuelo. Las velas que ha divisado Cuando el sol ya estaba puesto, La atormentan, la confunden. Las ha conocido: ¡cielos! Son, sí, las del guardacosta, Jabeque armado y velero, Terror de los emigrados, De contrabandistas miedo. * * * ¡Infelice Rosalía! A las ánimas de lejos Tocar las campanas oye De la torre de su pueblo. ¡ Oh, cuánto la sobresaltan Aquellos amigos ecos! Parécele que son voces Que la nombran. Gran silencio Reinó después largo espacio. Las olas, que van creciendo, Llegan a besar la peña; De Rosalía los tiernos Pies mojan...y no lo advierte: Clavada está. Los destellos De la espuma que se rompe, Secas algas revolviendo, La deslumbran. De continuo La reventazón inciertos, Fugitivos grupos blancos Le ofrecen del mar en medio, Cual pálidas llamaradas. Ella piensa que los remos Y la proa de un esquife Las causan... ¡Vanos deseos! * * * Así pasó largas horas, Cuando un lampo ve de f llega En alta mar, y en seguida Oye al cabo de un momento ¡Poumb!... y retumbar en torno Como un pavoroso trueno, Que se repite y se pierde De aquella costa en los huecos. Ve pronto hacia el lado mismo Otros dos o tres pequeños Fogonazos; mas no llega El sordo estampido de ellos. Otra roja llamarada ¡Poumb! otra vez... ¡Dios!, ¿qué es esto? Repitiéndose perdióse Este son como el primero. No hubo más: creció furioso El temporal, y más recio Sopló el Sudoeste; las olas De Rosalía el asiento Embisten, de agua salobre La bañan; estar más tiempo No puede allí: busca abrigo De la torre entre los restos. La lluvia cae a torrentes, Parece que tiembla el suelo; Dijérase ser llegada Ya la fin del universo.