Spanish poem
Las elecciones
by Antonio Lussich (1848–1928)
Ansí pasó el pericón ¡días aura verán la güeva! Quiero sacar de la cueva un tigre que no es pichón; y es la mentada Elicion decretada por la lay. Jue día aquel que me rai con tanta gana y contento; que al rilatarme este cuento cuasi de espaldas me cai.
Cuando yegó el grande día de presientarse a votar, los nuestros sin recular cumplieron con valentía. Ni pa remedio se bía Ayí ningún colorao, pues todos se habían sentao, sin esplicar el porqué; pero pronto contaré como quedaron burlaos.
Ansí es, que solos botaron, con toda legalidá, y pa más siguridá firmes ayí se quedaron; en sus puestos esperaron con los pingos desponidos, pa si algunos atrevidos iban a pedir barato, mostrarles en poco rato que nunca viven dormidos.
En medio de la junción llegó un chasque apuradaso y dijo, que cerca el paso se vía una gran riunión. Saavedra en esa ocasión los salió a reconocer, y en cuanto los pudo ver formó su escalón de frente, y tan solo con sus veinte les hizo el rumbo perder.
Quiso saber quienes eran y los salió persiguiendo, ¡pero qué! Si iban juyendo como yeguada matrera; ni atrás miraban siquiera y castigando a dos laos iban tirando los miaos de un modo ruin y cobarde y al Cerrito, al caer la tarde yegaron tuitos pelaos.
BALIENTE ¡Lo diesen contra una esquina al que mandaba esa gente!
CENTURIÓN ¡Ha de ser algún baliente de agayas como gayina!