Spanish poem
Muerte de un teniente
by Antonio Lussich (1848–1928)
CENTURIÓN Voy a contarle Baliente, que por poco mi peyejo en un cañadón lo dejo dijuntiao por un Teniente, que sirve con la otra gente y me quiso madrugar, saqué el cuerpo, por parar el golpe y pelé mi corbo, y en menos que se echa un sorbo pa el otro mundo jue a dar.
BALIENTE ¿Cómo jue eso don José?
CENTURIÓN Lo que está oyendo derecho y en pelea pecho a pecho contra el hoyo lo largué.
Su gefe me lo mandó, como güeno yo colijo, a sorprenderme de fijo porqué al rancho se dentró;
Y ahí no más me preguntó si era blanco o colorao; yo que en la vida he negao la openión en que nací, le dije, que blanco fi dende que el mundo he pisao.
Ya me pretendió atrasar y quiso cairme de hachasos, sin recularle ni un paso esta, le mandé guardar; y de hay me largué a ensillar ya una partida venía, para enterrarme sería si había estirao la pata.
BALIENTE El tiro por la culata, velay les salió ese día.
CENTURIÓN Cerré piernas al crusao y él quedó allí pataliando, su gente estará rezando que no muera condenao, intértanto yo he salvao por no ser tan mal ginete, y a las patas de su flete debe este gaucho la vida; ¡Que es cosa muy desabrida el perderla al santo cuete!
El muerto estará en el cielo pueda que Dios lo perdone, mientras yo mil afliciones voy pasando en este suelo.
BALIENTE Ansí en el mundo es la suerte; hoy contento se creerá, mañana tal vez tendrá que hacerle frente a la muerte.